Del Duelo al Agravio: La Sociología del Duelo Colectivo y la Violencia de Estado en Irán
Escrito por: Reza Ashouri
El duelo público tras la violencia patrocinada por el estado es un fenómeno sociológico y psicológico profundo. Cuando un gobierno orquesta matanzas masivas, como se vio recientemente en Irán, donde miles de manifestantes pacíficos fueron masacrados y continúan las ejecuciones, el duelo deja de ser un estado emocional privado y se convierte en una experiencia colectiva de gran carga. Para comprender la profundidad de este trauma, podemos recurrir a marcos teóricos establecidos desarrollados por académicos que analizan crisis similares en otros contextos autoritarios. Los sociólogos y psicólogos definen el duelo colectivo como la respuesta emocional y psicológica compartida de una comunidad ante una pérdida o trauma significativo. Los modelos occidentales de duelo han patologizado históricamente el duelo como una dolencia individual que requiere una cura privada (Granek, 2014). Sin embargo, la investigación transcultural y la sociología contemporánea del duelo demuestran que el luto es inherentemente relacional y político. Neimeyer, Klass y Dennis (2014) argumentan que el duelo es un proceso de narración comunal, donde las sociedades construyen significado colectivo a partir de la pérdida compartida. Cuando el trauma es infligido por el estado, las mismas instituciones que típicamente facilitan esta creación de significado comunal son utilizadas como armas contra los deudos. El impacto psicológico de la violencia estatal es devastador. Los académicos que estudian las secuelas de las dictaduras, como en Chile, han demostrado que las masacres patrocinadas por el Estado producen una forma única de duelo comunal caracterizada por el shock, el agotamiento y el trauma transgeneracional (Henríquez et al., 2025). Debido a que el estado niega la rendición de cuentas y a menudo castiga a quienes lloran abiertamente, las familias se ven obligadas a navegar por una paradoja. Están traumatizados por el estado, pero se ven obligados a ocultarle su dolor. Este duelo marginado genera una profunda ansiedad social y melancolía colectiva, una situación que Beland (2009) describe como una barrera que impide a un colectivo llorar activamente y procesar su trauma. Sin embargo, cultural y sociológicamente, el duelo público también sirve como un potente catalizador para la resistencia. Los sociólogos políticos Goodwin y Jasper (2006) demuestran que, ante una severa represión estatal, el duelo compartido crea poderosos vínculos afectivos que unen a extraños en un movimiento cohesionado. Milstein (2017) se refiere a este fenómeno como duelo rebelde, donde el trabajo colectivo del duelo se transforma de la pena pasiva en una demanda de liberación y justicia. En estudios de caso históricos, los movimientos sociales han desempeñado un papel crucial en el descubrimiento y procesamiento del trauma de la violencia estatal pasada, transformando historias silenciadas en agravios políticos visibles y diálogo intergeneracional (Henríquez et al., 2025). Los funerales, los memoriales…